Si el ritmo de vida te está pasando factura y sientes un cansancio persistente, un agotamiento o fatiga crónica que no mejora con el descanso, e incluso comenzó a afectar tus actividades cotidianas, es momento de buscar la causa y poder darle una solución lo más pronto posible para evitar complicaciones de salud a futuro.
¿Cuáles son las posibles causas del cansancio persistente?
La mayoría de las veces, puede deberse a uno o varios problemas relacionados con el estilo de vida. Según explican los expertos de la Clínica Mayo los malos hábitos de sueño, la falta de ejercicios, el uso de algún medicamento, la mala alimentación, el consumo de alcohol o drogas, o la depresión, pueden ser los responsables del cansancio.
Pero, además, puede relacionarse con estrés y hasta ser solo un síntoma de alguna enfermedad subyacente.
Por otra parte, este cansancio puede estar relacionado con las mitocondrias, las centrales eléctricas de las células, las cuales cuando funcionan bien, transforman oxígeno y nutrientes en energía vital, pero cuando se desequilibran, producen fatiga física y mente nublada.
“Las mitocondrias no son simples baterías. También regulan la inflamación, fabrican hormonas, como el cortisol y los estrógenos, y deciden cuándo una célula debe repararse o morir. En realidad, son un centro de mando bioenergético que influye en todo lo que somos y sentimos”.
¡Stop!
Para acabar con el cansancio persistente y ayudar a que las mitocondrias brillen con fuerza es fundamental establecer una rutina de sueño constante, dormir entre 7 y 8 horas cada noche es esencial. También se debe cuidar la hidratación y realizar ejercicio regular para activar el metabolismo.
Es clave aprender a gestionar el estrés y consultar con un médico si el cansancio dura semana y no mejora adoptando hábitos saludables.
Además, se debe mantener una dieta saludable y equilibrada que proporcione los nutrientes que el organismo necesita. Partiendo de ello, es esencial incluir en la dieta alimentos que contengan magnesio, vitaminas del grupo B, polifenoles, coenzima Q10 y ácido alfa-lipoico, refiere Cuerpo Mente.
Finalmente y no menos importante, se requieren de estímulos y para ello, se deben adoptar hábitos como, movimiento regular, respiraciones conscientes, sueño reparador, y tomar luz natural.
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